Ley Marco de Cambio Climático: que lo urgente no le quite tiempo a lo importante

299

El anuncio del Presidente Sebastián Piñera sobre que el Estado por fin impulsará la formulación de una Ley Marco de Cambio Climático ha generado gran expectación y representa una tremenda oportunidad para que Chile avance hacia un sistema legal, normativo e institucional, que dé forma a la gobernanza climática. Sabemos la importancia de contar con un marco legal en un país centralista y legalista como lo es Chile, donde es difícil lograr la implementación sistemática de acciones para la reducción de la vulnerabilidad ante los impactos del cambio climático sin el apoyo de una ley que otorgue los instrumentos regulatorios, facultades institucionales, financiamiento y las directrices necesarias para lograr cohesión entre los sectores y escalas de la institucionalidad pública.

Por lo mismo, es de suma importancia que el proceso para la formulación de la ley tome el peso de lo que está en juego: marcar la base según la que todos debemos trabajar para asegurar que Chile podrá efectivamente blindarse contra los efectos del cambio climático y desmarcar el crecimiento económico de la emisión de gases de efecto invernadero. Con una ley tan vital para la futura capacidad de desarrollo del país, no se puede arriesgar su calidad y sus alcances para cumplir con plazos auto-impuestos para su presentación ante el Congreso. Es fundamental que el proceso participativo sea realmente inclusivo, que recoja las visiones de todos los sectores y territorios y que los insumos recogidos se vean reflejados en una Ley que permita fortalecer y definir los roles y responsabilidades imprescindibles que cada actor tiene.

Desde Adapt Chile, instamos especialmente que la Ley incluya modificaciones a la Ley Orgánica Constitucional de Municipalidades (LOCM), la Ordenanza General de Urbanismo y Construcción (OGUC), el Código de Aguas, entre tantos otros instrumentos, que otorguen mayores facultades y autonomía a las municipalidades y gobiernos sub-nacionales para planificar y desarrollar sus territorios. Asimismo, que se genere una serie de incentivos, pero también de normativas y regulaciones que guíen el actuar de los actores privados hacia una economía climática que sume esfuerzos para la adaptación del país a la realidad del cambio climático. El Estado no puede retroceder antes los desafíos climáticos y debe tomar un papel de liderazgo en la transición hacia la resiliencia y la nueva economía climática.

Finalmente, es imprescindible que la Ley fije metas y objetivos para el país que estén a la altura de la urgencia de la situación. Los principios establecidos por el Acuerdo de París, los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la Nueva Agenda Urbana y el Marco de Sendai, deben estar reflejados en el espíritu de la Ley. Las Contribuciones Nacionalmente Determinadas de Chile deben aumentar el nivel de su compromiso y ambición, tanto en mitigación pero especialmente en cuanto a la adaptación, y convertirse en objetivos legalmente vinculantes. Chile puede y debe ser más, y hacer más… sólo a través de la inclusión de todas y todos y la comprensión de la magnitud del problema, podrá la Ley Marco de Cambio Climático impulsar la transición que nos lleve a un futuro esplendor.