Policy Brief N° 2: Financiamiento Climático para Santiago: ¿ Cómo avanzamos?

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Dentro de la agenda política de Santiago se han establecido algunas líneas de acción en términos de mitigación y adaptación al cambio climático. Sin embargo, estas acciones y medidas no han sido acompañadas de los recursos financieros necesarios para su implementación. Esto lo gráfica muy bien el Plan de Adaptación al cambio climático, que desde el 2012 tiene la ciudad. En él se identificaron una serie de medidas que permitirán a Santiago estar en mejor condiciones para hacer frente a los desafíos del cambio climático. Entre ellas, destacan 14 medidas, las que fueron sometidas a una evaluación de su viabilidad legal, institucional   y financiera para su implementación. No obstante, estamos en  el 2015 y este Plan aún no ha comenzado a ejecutarse. Una de las razones fundamentales es la falta de financiamiento para su implementación.

Hasta ahora, la política nacional de cambio climático de Chile mayoritariamente ha dependido del financiamiento climático internacional para su desarrollo (Hernández, 2014), y difícilmente, dentro del presupuesto nacional, se pueden identificar partidas presupuestarias dirigidas exclusivamente a financiar políticas, planes, medidas, etc., que permitan al país prepararse para enfrentar el cambio climático. Esto es menos claro, si bajamos   a los presupuestos regionales, como el de la ciudad de Santiago. Lo que se distingue con claridad es que, en el corto plazo, esta situación debe comenzar a cambiar pues, desde el 2010 Chile ha pasado a ser un país miembro de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), y en el 2013 el Banco Mundial lo ha categorizado como país de altos ingresos, pasando con ello a ser un país no prioritario para recibir financiamiento internacional.

Chile no ha comenzado a desarrollar una autonomía en materia de financiamiento climático. En este sentido, resulta primordial que el país asuma una postura que signifique mayores recursos del presupuesto de la nación, a partir de la definición de una glosa presupuestaria para cambio climático, que tenga reflejo a nivel regional y municipal, y que se diseñen instrumentos novedosos de financiamiento que permitan implementar tanto acciones de mitigación y adaptación, como fortalecer las capacidades del país dar respuesta a los desafíos del cambio climático.